Dos balas de paja rectangulares unidas fue el elemento escogido para atar a Alexia. Primero comenzamos rodeando las balas de paja con nuestras cuerdas rojas, y podemos decir que fue fácil porque estas balas son pequeñas, comparadas con otras formas de recolección, mucho más pesadas y voluminosas. También pesan, sí, pero son manejables.

Rodeamos las dos balas de paja en horizontal y vertical, cruzando las cuerdas y dejando algunos tramos libres para usarlos atando a Alexia por todo su cuerpo, los tobillos, las rodillas, la cintura, el pecho y los brazos. Conseguimos con los últimos nudos que la modelo estuviera pegada a las balas de paja sin poder separarse, atada boca arriba, vestida con una ropa militar sensual, atada por las muñecas empujando sus brazos por encima de su cabeza, los tobillos atados al otro extremo, amordazada, y le dimos un toque especial a la fotografía con un cuchillo clavado en la paja, junto sus muslos.

En estas épocas del año el sol aprieta muy fuerte, y lo mejor para la modelo era no abrir los ojos. Le daba el sol muy directo encima de ella. Se nota si os fijáis en las sombras, que son muy pequeñas. Esto ocurre porque el sol le da muy recto desde arriba. La ventaja es que la luz diurna transmitía la imagen de calor, del tórrido calor y ella atada encima de la paja seca.

Hemos hecho varias sesiones con similares características, y nos han gustado todas.