Hemos estado estos días con una nueva modelo bondage que se llama Black Princess, y esta es la primera sesión que hemos hecho con ella.

Fue un bondage outdoor. Hace muchos años que nosotros practicamos bondage outdoor. Hace más de veinte años. Mi pareja y yo éramos estudiantes en aquel entonces. Todavía no teníamos web ni nada, pero ya nos íbamos por las montañas a hacer nuestros juegos outdoor. Yo me crié rodeado de naturaleza, como he dicho muchas veces. Jugaba de pequeño en bosques, tenía ríos muy cercas, animales, las grandes montañas al frente, me subía arriba de los montes, y muchas más historias. Esos eran mis lugares. En la ciudad la gente lleva a sus hijos al parque. Yo me iba con mis amigos al bosque. Cada uno juega en su entorno.

Las sesiones outdoor nos ocupan todo el día, y suelo intentar hacer tres sesiones distintas, pero este día yo volvía a estar enfermo con otro virus de éstos que te contagia la mierda de la gente, tosiendo y acribillando el aire de microbios sin ningún cuidado, y otra vez volvía a estar enfermo, con fiebre, y la garganta, la nariz y el esófago, muy irritado.

No tenía fiebre alta, porque yo soy de esas personas que la fiebre se me dispara hacia arriba muy fácil. Soy así toda la vida, desde mi infancia. No he estado en plena forma, pero sí podía hacer la sesión. La modelo tenía una actitud genial, muy profesional, y yo respeto la actitud positiva de la gente, porque para mí lo más importante es la actitud. Hay gente que usa cualquier excusa barata y vulgar para anular las sesiones, porque cualquier excusa es válida para su cobardía. Esta es otra razón, de las miles de razones que tengo, por la que me da asco la gente.

En esta sesión decidí poner a Black Princess atada con las piernas atadas en frogtied, bien llenas de cuerdas. La primera pierna me quedó genial. La segunda pierna quise hacerla simétrica, pero con la fiebre no recordaba cada paso exacto de la pierna anterior. Me hervía un poco la frente con la fiebre. Intenté que fuera casi idéntica, pero no me quedaron exactas. Eso sí, estaba muy bien atada.

Después até sus brazos a la espalda. Tenía los brazos atados por muñecas, los codos muy cerca casi tocándose, y rodeé con otras cuerdas su cuerpo, pegando sus brazos a la espalda para que no pudiera separarlos del cuerpo. Añadí la mordaza del ballgag para hacer las fotos con la modelo amordazada, y comenzamos a hacer las fotos.

La modelo está perfectamente atada, y le sirvió para descubrir que se puede mover y hacer diferentes posados, a pesar de las duras ataduras. Se puede tumbar, poner de rodillas, de espalda, de lado, abrir piernas, y todo ello sin perder firmeza las cuerdas y sin poder desatarse. A mí también, como fotógrafo, me da mucho ángulo de toma fotográfica, y os he publicado cuatro fotos desde diferentes enfoques.