Tenemos centenares de historias por explicar, después de más de 20 años practicando outdoor bondage. Nos ha pasado centenares de historias en todos estos años, divertidas, curiosas, sorprendentes y también peligrosas, sí, y en el 99% de ocasiones siempre es por culpa del ser humano.

En el blog voy explicando las historias poco a poco, pero hoy os voy a explicar una anécdota que nos ocurrió en esta sesión. Esta historia es de las que se puede confesar y explicar.

Hay algunas playas que son peligrosas, aunque no tienen esta fama. Hay depravados y depredadores sexuales en algunas playas durante todo el año. Hay hombres que se encuentran con tíos en la playa y follan entre matorrales, como ocurre en Sitges. Hay voyeurs que van a mirar, a hacer fotos, o a masturbarse mirando la gente, y luego están los hombres que les gusta exhibirse. Hay de todo.

Por eso la seguridad es importante, y nosotros tenemos secretos que no os voy a explicar, pero hoy os desvelo sólo un secreto. Lllevamos cámaras por seguridad que lo graban todo. Son muy pequeñas, discretas y muy efectivas. Hay cámaras que graban la sesión y la modelo, otras cámaras el perímetro de la sesión, y también los audios del lugar.

Vimos venir un hombre a lo lejos. Estaba a más de cien metros de distancia, pero su trayectoria no era correcta. Se comportó con disimulo a nuestra altura y siguió andando alejándose de nosotros sin mirar, pero este es el comportamiento normal cuando alguien tiene pensado algo, y en efecto, ¡de pronto se paró! Se puso a mirar el mar y se sacó la mochila, como si quisiera sentarse en la arena para tomar el sol. ¡Y una mierda! Nosotros no bajamos la guardia nunca.

Justo entonces se saca una cámara de fotos. Estoy hasta los putos huevos de las fotos con los móviles y de la gente que hace fotos sin permiso. El 99% de la gente hace la foto de mierda con los móviles, y él quiso hacerla con la cámara de fotos, y nos obligó a usar el primer paso del protocolo de seguridad.

Según la cámara de seguridad que yo llevo en el cuerpo, tardamos cuatro segundos en neutralizar su foto. ¡Cuatro segundos reales, de cronómetro! Tenemos que ser más rápidos el próximo día. En nuestra cámara se ve al sujeto levantar su cámara y enfocar hacia nosotros, pero la modelo ya no estaba fotografiable. Quizá hizo una foto en el último segundo según vemos en la grabación, pero ya no podía enfocar la imagen de la modelo, y tampoco estaba la escena que veis en la web. No tenía la foto que buscaba. Tenía como máximo la foto imbécil del día.

La primera fase de seguridad es ver si la persona que causa el problema hace uso de su sentido común, muestra respeto, no molesta, y se va pacífica y tranquila. ¡Y así fue!.

De todos modos, las imágenes se graban, y guardamos las grabaciones y las fotos que hacemos a estas personas que generan problemas. La gente es muy peligrosa, y cada vez nos encontramos mayor número de situaciones peligrosas en el outdoor bondage. Nos hemos llegado a encontrar con gente que llevaba escopetas y pistolas. Yo prefiero encontrarme con un cocodrilo. Son más honestos y más nobles que las personas.

Después me preguntan por qué me da asco la gente. ¡Sin comentarios!.