Tractor Bondage. Aquel día nos encontramos con esta preciosa excavadora, muy completa en sus equipamiento, toda sola y aparcada junto a unos campos. No es muy habitual encontrarte maquinaria sola, pero este año nos ha ocurrido ya en varias ocasiones. Siempre suelen estar vigiladas o alertas los propietarios, porque por montañas y parajes rurales hay muchos robos en casas y en agricultura. Sí, sí, no sale en la televisión, pero el Cuerpo de los Agentes Rurales y la policía van vigilando estos delitos, porque te puedes levantar un día por la mañana y te encuentras con el campo vacío de todo lo sembrado, o las plantaciones de árboles desplumados de frutas, o que la grúa no está.

Decidimos aprovechar la oportunidad de hacer una sesión bondage atada en esta excavadora, pero tenía que ser muy fácil, muy sencilla y muy rápida, porque en cualquier momento podía venir el propietario y llevársela. En otras condiciones, hubiera pensado atada en la pala, o encima del tractor, o en las ruedas, o en las escaleras, pero la realidad nos decía que esas fotos tenían que ser rápidas, muy rápidas.

"Múltiples ideas atada en esta excavadora"

Me encantaban todos los rincones de la excavadora, pero repito que tenía que ser la opción más simple y rápida. Así, pues, el bondage fue atadas las manos a la espalda, las piernas atadas juntas por los tobillos, y amordazada. ¡Imposible más simple!

La sesión fue una perfecta demostración de mi pura velocidad y nervio. Comenzamos con las fotos en las ruedas, ¡correr, correr, correr! y cambio rápido para hacer fotos sentada en la excavadora, ¡correr, correr, correr! y otra vez a cambiar rápido, para hacer fotos de pie delante de las ruedas, y de nuevo ¡correr, correr, correr! para ir a toda mierda con las fotos tumbada sobre las ruedas, y continuar con ¡correr, correr, correr! para poner a la modelo en la pala y seguir haciendo fotos, y así toda la sesión.

¡Menudo estrés! ¡Que paliza de correr! Creo que perdí cinco kilos. Ahora hablando en serio, la gente que me conoce sabe que soy muy rápido, puro nervio por genética. Así soy desde que nací, y me gusta. Terminamos las fotos, y a los diez minutos de haber terminado llegó el propietario. Encendió la excavadora, y se marchó. Esto demuestra que el destino está escrito, y exigía máxima velocidad dentro de los límites de tiempo de juego. Fue una sesión muy intensa que salió perfecta, y pudimos hacer todas las fotos que queríamos en todos los rincones de la excavadora que nos gustaban.